miércoles, 22 de diciembre de 2004

Huellas Urbanas. Premio Concurso Feria Urbe Desarrollo 2004

- Concurso Feria Urbe Desarrollo "Ideas sobre tu ciudad". Valencia 2004. Premio con el proyecto "Huellas Urbanas".

De huellas urbanas - urbe04
El proyecto "Huellas Urbanas" propone una serie de medidas al alcance de la mano, fáciles y poco costosas para humanizar la ciudad y hacerla más sostenible. Estas medidas se concretan en:
1. Recuperar la Calle .
2. Moderar el Trafico.
3. Fomentar la Bicicleta.
4. Hacerla más caminable.
5. Entrar en los Detalles.



Se trata de volver a reivindicar la huella humana en la ciudad.
En un panel A1 se recogen textos e imágenes, medidas y ejemplos. Se puede descargar aquí.
Se habla mucho de arquitectura sostenible, pero de lo que se trata verdaderamente es de dejar de construir ciudades insostenibles.
Construir ciudades menos insostenibles.

La batalla por la sostenibilidad será ganada o perdida en las ciudades. Ya que las ciudades son los más altos contribuidores al Producto Mundial Bruto, también son los más grandes consumidores de recursos y productores de desechos. Esto es particularmente crítico, en un mundo que está sobrecargado de actividades humanas y, en suma, es rápidamente urbanizado.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad actual es que está consumiendo por encima de la capacidad de regeneración del planeta y que este consumo se está produciendo, además, de forma poco equitativa. Y esta cuestión debería estar presente en la forma de proyectar y construir ciudades y edificios.
El consumo de suelo. Concentración y dispersión.
La actual configuración urbana, basada en esparcir la ciudad por el territorio y posible sólo gracias al automóvil, resulta nefasta desde el punto de vista de la racionalidad. En primer lugar porque las bajas densidades imposibilitan la rentabilidad de un sistema público de transporte eficaz. Además, los largos desplazamientos en kilómetros (no necesariamente en tiempo) entre la residencia, el trabajo, el comercio o el ocio, impiden realizarlos andando o en bicicleta. Todo esto supone un mayor consumo de energía, mayor contaminación, mayor consumo de suelo y mayor segregación social y espacial.

Complejidad de las áreas urbanizadas.

Ya hace más de treinta años que Christopher Alexander escribió un artículo premonitorio, que debería ser de obligada lectura para todos aquellos que se dedican de una forma u otra a construir ciudades. El artículo se titulaba «La ciudad no es un árbol» (Alexander, 1965).

La planificación siempre trata las áreas urbanas como árboles. Primero, porque es más fácil. Todo está mucho más claro y, aparentemente, funciona muy bien. Una vivienda forma parte de una unidad vecinal con su centro de servicios. Un conjunto de unidades vecinales forma un barrio con su centro de barrio. Y el conjunto de los barrios forman una ciudad con su centro. Este procedimiento, exacerbado casi hasta sus límites, conduce a la segregación, a la pérdida de complejidad y a la banalización de la vida urbana. Y, en segundo lugar, permite la utilización de dos técnicas muy potentes y que han hecho del urbanismo un instrumento de control económico formidable: la zonificación y la definición de estándares.
Surgen así las urbanizaciones cerradas, todas de chalets, de bloques o de manzanas, con sus propios cuerpos de seguridad, habitadas por familias de parecida capacidad económica, que van a jugar a los mismos campos de tenis, que compran los fines de semana en el centro comercial que, a su vez, tiene su propio sistema de seguridad. Por supuesto no existe sitio para los más desfavorecidos ni para los marginales que ocupan los espacios dejados por las clases medias en los centros de las ciudades, estableciéndose un círculo del que es muy difícil salir.
Pero resulta imprescindible romperlo porque las ciudades son más racionales, es decir menos insostenibles, si su configuración es lo más parecida posible a la ciudad europea histórica tradicional, con densidades y tamaño de tipo intermedio que posibiliten los desplazamientos a pie o en transportes colectivos, con mezcla de usos, menor segregación social y espacial, régimen de vivienda en el que tenga una significativa cabida el alquiler, que fomente el uso de las calles y las plazas públicas a diversas horas y con diferentes usos, etc.
Reutilizar y reconstruir.

En muchos casos, en la actualidad, se deja a la ciudad heredada abandonada a su suerte para crear ciudad partiendo de cero en el territorio que antes era el campo. De esta forma todo parece más cómodo: no hay que preocuparse de los problemas de la adaptación, el suelo es más barato porque todavía no ha adquirido la plusvalía consustancial con la urbanización y todo es más sencillo.

Sin embargo, lo que en realidad sucede es bastante terrible desde el punto de vista de la sostenibilidad: los centros históricos se despueblan y son conquistados por los turistas o por la marginalidad, los barrios del extrarradio se degradan, las áreas industriales obsoletas se abandonan dejando enormes esqueletos de hierro y cemento sin uso. Y lo peor de todo, la urbanización, en su diáspora, se apodera cada vez de mayores ámbitos territoriales.

Este proceso centrífugo de separación entre las piezas (¿urbanas?) significa, entre otros problemas, y como ya se ha apuntado, un mayor consumo de energía y de suelo, una mayor contaminación y una segregación social y espacial especialmente virulenta.

Parece, pues, necesario volver a poner en carga aquellas partes de la ciudad que se van abandonando o que se dejan de utilizar a plena capacidad. Se suele alegar que los costes de la rehabilitación son siempre superiores a los de nueva creación pero es sólo porque no se tienen en cuenta los mayores consumos de combustible, la mayor contaminación o la creación de nuevas redes sociales.

Tomado de "Ciudades menos insostenibles " José Fariña Tojo Madrid (España), 2000. http://habitat.aq.upm.es/boletin/n25/ajfar.html Ciudades para un Futuro más Sostenible / Boletín CF+S 25. Diciembre 2003.


martes, 16 de noviembre de 2004

Intervenciones en la Iglesia del Santo Angel de Vall de Uxó. (BIC).


Obras de restauración del Templo del Santo Angel de Vall de Uxó (Castellón)
Arquitectos: Teodoro Peñarroja Torrejón y Juan Francisco Pérez Mengual.
Colaboradores: Carlos Sainz-Pardo Lerma y Antonio Muñoz-Mingarro
Aparejadores: Tomás Lafuente y María Ambou.
Empresa Constructora: Edycon.
Presupuesto ejecutado: 603.675 €.
Elaboración del Plan Director
El 3 de mayo de 1993, se nos encarga la redacción del Proyecto de Reparación de la Cúpula y Cubierta del Crucero de la Iglesia del Santo Angel.
Visto el alcance de los trabajos a realizar, se toma la decisión de redactar un Plan Director más amplio, que recoja la recuperación integral del templo, incluyendo en una de sus fases , el trabajo encargado.
La Dirección General de Patrimonio Artístico de la Consellería de Cultura, Educació i Ciencia asumió la tutela legal del edificio como Bien de Interés Cultural. (B.I.C.)
El Plan Director de Intervención fue informado favorablemente por los Servicios de Inspección de Patrimonio de Castellón, considerándolo como marco de referencia válido para el desarrollo de los sucesivos proyectos parciales.
Recopilación de documentación gráfica e información.

De iglesia santo angel
La recopilación de documentación gráfica para la realización del Proyecto ha sido difícil , arrojando pocas luces, por lo que se ha tenido que realizar todo el levantamiento de planos. No se han encontrado más que unas pocas fotografías existentes en las que aparece la fachada principal de la Iglesia alrededor de 1900, 1919 y 1941 tras la guerra civil. (figura 1.) Desgraciadamente muestran únicamente la fachada principal en distintos escorzos. Otras fotografías corresponden a la restauración de los frescos en 1941.
Solo conocemos un Croquis sin escala de la iglesia utilizado en la restauración que hizo Regiones Devastadas, de muy baja calidad.
Buscando en la historia.
La Iglesia del Santo Angel de Vall de Uxó fue levantandose entre el Herreriano, el pleno Barroco y el Academicismo. El Arquitecto se llamaba Tomás Lleonart Esteve, nacido en Valencia en una familia que tuvo otros miembros dedicados a parecidos menesteres, entre otros un pintor y un maestro de cantería. Este personaje con fama de “ingenioso arquitecto” según la “Biografía Pictórica Valentina” de Marcos Antonio de Orellana, realizó importantísimas obras como la preciosa portada de la Iglesia de Liria, trabajó en las iglesias de S. Martín de Valencia y la parroquial de Benigánim y seguramente conocía bien la de San Miguel de los Reyes, obra de Martín de Orinda, ya que coincidió con él en la Iglesia de Liria.
Acompañaban al arquitecto en aquel Proyecto el maestro de obras Tomás Panes, del que sólo conocemos que era de Valencia, y los ejecutores materiales, los canteros Joan del Río y Joan de Igual, ambos del lugar de Pina.
Aquella primera iglesia proyectada y realizada en parte hasta 1644 , tenía una planta de una nave con capillas dispuestas entre contrafuertes cubiertas con bóvedas de crucería. Esta construcción se adscribe al primer Barroco Herreriano o desornamentado, de carácter severo con portadas extremadamente sobrias, remates de pirámides y bolas sobre muros completamente planos y torres de tipo castellano preferentemente cuadradas.
En el siglo XVIII El pleno Barroco produce interiores recubiertos de decoración y edificios con plantas de mayor riqueza espacial. : Se transformará aquella iglesia austera de una nave en este templo que conocemos con tres naves, crucero, cúpula, presbiterio, Capilla de la comunión y sacristía, así como una decoración extraordinaria que debía recubrir profusamente todo el interior e incluso el exterior en las cornisas, el tambor de la Cúpula mayor y la de la comunión (hoy oculta dentro de las cubiertas) o el Simbolet. Son obras de ampliación y remodelación que elevan la altura de las bóvedas y cúpulas de las capillas laterales, elevando la nave central e igualando los faldones de cubierta de las tres naves, con lo que se consigue un único volumen exterior cubierto por un tejado a dos aguas. Se pierde así la iluminación natural directa , quedando los capulines de las capillas ocultos bajo la cubierta. TambIén se decide definitivamente sustituir la planificada torre oeste por una capilla cubierta con bóveda, en la que se pinta el primer fresco de la Iglesia, dedicado a S. Francisco. En 1745 se remata la cúpula con el Santo Angel y la Iglesia reanuda el culto.
En la segunda mitad de siglo se construye la capilla del Carnadari en el lugar que ocupaba el cementerio y José Vergara realiza los frescos de la bóveda sobre el presbiterio, los de las pechinas del crucero, medallones, cuadros y otras de las pinturas que decoran el interior, verdaderas joyas del arte pictórico de la època. También se instala el cuadro-retablo de N.ª S.ª de los Ángeles en la Capilla de la Comunión, atribuido a Espinosa.
En el XIX se realizan obras de decoración interior, como el altar mayor. En la segunda mitad del siglo se levanta la linterna de la cúpula de la Capilla de la Comunión, ampliándola unos años después, se rehacen los altares del crucero y se reforma el coro. El interior del templo es redecorado y dorado, dándolo por terminado.
Ya en la historia más cercana, en 1941 el templo es restaurado por Regiones Devastadas para intentar paliar los daños sufridos, aunque algunos fueran irreparables.
Recuperación del fresco de la bóveda del presbiterio.
Aun con su modesto exterior, la iglesia alberga un importante fresco que decora toda la bóveda del presbiterio, y es su mejor valor artístico.
Las pinturas quedan dispuestas según una composición semicircular, que gira entorno a la figura del Santo Ángel Custodio. El fresco del presbiterio , sin referencia documentada aunque con toda probabilidad realizado en 1769, ocupa toda la superficie de la bóveda (unos 112 metros cuadrados). Como otros frescos del s. XVIII, representa una Gloria cuyo centro ocupa la Santísima Trinidad, con el Padre y el Hijo sedentes; completan el núcleo de la composición la figura de la Virgen, de S. Juan Bautista y, en un plano inferior, pero eminente, la del Angel Custodio, oferente de la corona del Ducado de Segorbe.
Atribuido por fama popular a A. A. Palomino (1.655-1.726), la estructura, dibujo, color, luz, volumen y movimiento de su composición responden estrictamente a José Vergara (1.726-1.799), hijo de Francisco Vergara "El Viejo" y figura particularmente importante en la pintura valenciana del XVIII.

De iglesia santo angel
Algunos dibujos y bocetos originales de Vergara conservados en el museo de S.Pío V, representan ángeles en el escorzo de ésta bóveda.
El fresco, deteriorado por el incendio de 1.936, con pérdida de unos 10 metros cuadrados de revoco, ha llegado hasta nosotros gracias a la labor de Luis Roig d'Alós, que lo restauró en 1941, y es, salvo en un aproximado y obvio 10 por ciento de su superficie, original.
El propio Roig d'Alós publicó en 1943 un estudio sobre la restauración de las pinturas de la bóveda de la Iglesia del Santo Angel de Vall de Uxó en el que hace una descripción detallada, tanto gráfica como escrita de los trabajos de restauración efectuados. En dicho estudio habla de cómo llegó a tiempo de salvar casi en su totalidad esta obra maestra.
El Àngel del escorzo imposible.
En dicha publicación comenta las características de la imagen del Angel Custodio, aportando unas fotos antes y después de ser restaurado. El revoque se desconchó, perdiéndose la figura del Angel de cintura para arriba. En los trabajos de documentación del presente Plan Director, este equipo redactor encontró una antigua fotografía en la que se aprecia un boceto de los que pudo ser la figura original del Angel Custodio, pintada por Vergara, en el suelo. Como se puede apreciar, puede ser que Roig d'Alós cambiara totalmente el escorzo, la tensión y el carácter de la figura central del fresco, o que se perdiera para siempre al estar en una zona de desconchados.

La iglesia del Angel Custodio es, por tanto, el resultado de dos fases constructivas principales, la primera en el XVII (1635-44) y la segunda en el XVIII hasta 1.747, y de otras menores de índole más bien decorativa o utilitaria hasta finales del s. XIX. De severo aspecto exterior, su estructura es de una nave central con bóveda de cañón, crucero y cúpula, más dos amplias naves laterales y una capilla en su lateral izquierdo, habilitada hoy para otros efectos

Restauración arquitectónica : El diálogo entre lo antiguo y lo nuevo
El verdadero problema de la restauración, aunque fascinante, se presenta en la intervenciones arquitectónicas que implican la restitución de partes o elementos perdidos, o la ampliación de un monumento o las de inclusión de edificaciones nuevas en un conjunto histórico; es decir, en los casos que se denominan en italiano como "completamento del costruito". En estas intervenciones, el arquitecto ha de aportar un ejercicio personal, creativo, en su enfrentamiento con la arquitectura existente, en el que ésta quedará condicionada por el resultado del diálogo entre lo antiguo y lo nuevo.
A lo largo de la historia, las intervenciones en edificios existentes consistían en operaciones de sustitución o de agregación, en el lenguaje arquitectónico del momento y con escasas referencias a su arquitectura. Sin embargo, a partir del momento en que se adquiere conciencia de la historia y del valor del patrimonio heredado ‑ final del siglo XVIII ‑, ninguna intervención podrá obviar la reflexión interpretativa del edificio existente. El problema que se presenta desde entonces será el de cómo intervenir (cómo completar) en un edificio monumental a partir de la multitud de opciones que puede ofrecer la interpretación de su arquitectura.
Criterios de la intervención. Programar las actuaciones con ambición.
Restaurar es, casi siempre, además de garantizar la estabilidad del monumento y mejorar su uso, devolverle su belleza, su atractivo para la comunidad, que es para quien en definitiva, nosotros restauramos.
De estos planteamientos se desprende la intención de recuperar la luz del templo, de hacer accesibles las zonas bajo cubierta, y de reutilizar zonas actualmente casi perdidas como Carnadari, zona sobre sacristía, etc.
Creemos en la licitud del manipular el monumento heredado o de completarlo si nos llegó inacabado, sobre todo cuando las alteraciones que ha sufrido no nos permiten comprender su auténtico mensaje. En esta línea existe la intención de ofrecer una alternativa de fachada principal, ya que tal vez nos ha llegado inacabada de origen.
En restauración monumental sólo hay un principio válido : que no hay una manera universal para afrontar el proyecto. Las circunstancias de cada caso (su estado físico, su significación, los objetivos a satisfacer) pueden sugerir actitudes muy diferentes. La restauración arquitectónica no es tanto cuestión de criterios como de método. La restauración como metodología frente a la restauración como ideología.
(Cfr. "Un concepto de restauración para el siglo XXI" Antoni González Moreno-Navarro.)
Intervenciones realizadas
Del Plan Director, vertebrador de todas las actuaciones futuras en la iglesia y que se presentó en 1997 se han ejecutado seis proyectos de intervención, de los cuales 5 en cuatro años:
Proyecto de Intervención en el Campanario, en 2001
Proyecto de Intervención en la fachada Oeste y Portada del Carnadari, en 2002
Proyecto de Intervención en la fachada Principal en 2003
Proyecto de Intervención en la Cúpula también en 2003
Proyecto de Intervención en las fachadas Norte y Este en 2004
Objetivos alcanzados.
Restauración de la fachada principal y la torre , de estilo herreriano. La fachada nunca llegó a terminarse y hemos tenido nosotros la oportunidad y la suerte de poder ahora proyectar y realizar un remate que culmine aquello que se comenzó hace tanto tiempo, así como la restauración de la propia torre. Se recupera la simetría de faldones de cubierta, eliminando el murete añadido del reloj, que amenazaba ruina e incorporando un nuevo reloj en la torre.
Se restauró el techo abovedado de la Capilla del Carnadari, mediante un sistema de arcos de descarga para independizar su estructura de la de la nave principal. También se restauró la Portada y se abrió nuevamente la puerta que contenía. Simultáneamente se urbanizaron las plazas adyacentes, recogiendo los restos arqueológicos encontrados de la Torre de Benigafull.
Se realizó la apertura de las ventanas de las naves laterales al exterior, se rehizo la policromía del tambor de la Cúpula, de la linterna de la comunión y del Simbolet así como el propio casquete de la cúpula y la linterna, su retejado y la restauración del remate u orbe con la cruz que la corona.
De la profusa decoración pictórica interior de mediados del XVIII también se han restaurado el maravilloso retablo de Nª Sª de los Angeles de Espinosa y los frescos del Trasaltar que todavía estaban en las condiciones deplorables en que quedaron tras los incendios de la guerra civil. También se han sustituido las vidrieras y la escultura del ángel de la portada.

De iglesia santo angel
Finalmente, por lo llamativo y evidente, la restauración más visible ha sido la limpieza, reconstitución y rehabilitación de todos los paramentos de las fachadas exteriores, de las sillerías y los zócalos, la renovación de vidrieras y carpinterías exteriores y el enlatonado decorativo de las tres puertas del Templo.
De iglesia santo angel
Objetivos pendientes.
No se ha llegado todavía a la restauración de los frescos de la bóveda del presbiterio, aunque sí se han preservado de sufrir un mayor deterioro.
Asimismo, no se ha podido ejecutar todavía uno de los objetivos del Plan Director: realizar un recorrido visitable por el interior de las cubiertas, en el que se pudiese apreciar el desarrollo constructivo del templo y contemplar de cerca los valiosos frescos de Vergara.
De iglesia santo angel
Por falta de espacio no podemos reseñar más que con algunas imágenes los detalles técnicos de algunas de las intervenciones, que quedan para otra ocasión.